Más allá de los mediáticos fundadores de algunas empresas están los artistas que han creado las joyas del diseño industrial que admiramos. Aunque identificamos a Steve Jobs con la maravillosa estética de los productos Apple, es Jonathan Ive el creador de dicha estética, y Dieter Rams el que inspiró a Jonathan Ive las normas con las que trabaja.
Igual sucedió en los años 80 con sir Clive Sinclair y dos de los ordenadores más bellos de la época en mi opinión, el Cambridge Z88 y el ZX81. Aunque ese diseño se ha asociado con Clive Sinclair y su empresa, fue Rick Dickinson el artista que los ideó.
Si bien no hay que atribuir a Jobs o a Sinclair el mérito por el diseño, sí que hay que darles crédito por sus respectivas obsesiones, que permitieron que creadores como Ive o Dickinson pudieran desarrollar libremente su arte. Me refiero a la obsesión de Clive Sinclair por la miniaturización y a la obsesión de Steve Jobs por la sencillez y la usabilidad.
Introduzcámonos en la obra de estos dos grandes del diseño.
Desde la vuelta de Steve Jobs a Apple en 1998 este británico es el diseñador de los productos Apple desde su puesto de Vicepresidente Senior de Diseño Industrial, siendo el responsable del diseño de, entre otros, el MacBook en todas sus variantes, el iPod, el iPhone y el iPad.
En este vídeo, perteneciente al documental "Objectified" dirigido por Gary Hustwit en el año 2009, Jonathan Ive habla sobre el diseño y construcción de los Mac después de que Dieter Rams, el histórico diseñador de los productos de la marca Braun, hable de los principios del buen diseño que él estableció y con los que claramente Ive se identifica. Tal domo dice Rams en el vídeo, "hoy encontrarás muy pocas compañías que se tomen en serio el diseño. En estos momentos es una compañía americana. Es Apple".
Otro británico. Desde 1979 fue el responsable del diseño de todas las máquinas de Sinclair, es decir, del Cambridge Z88, el ZX81, el Spectrum, el QL e incluso de la TV80, la televisión de bolsillo creada por Sinclair y cuyo modelo fue copiado por la Casio TV-1000.
El ZX81, lanzado en 1981, ganó dos premios de diseño, uno en gran Bretaña (British Design Council) y otro en Alemania (Haus Industrieform) y se encuentra en exhibición permanente en la "Design Innovationen Collection" en Essen, Alemania.
En este extracto de una entrevista Rick Dickinson recuerda sus años como diseñador en Sinclair y especialmente el diseño del ZX81
En su cuenta de Flickr, Rick Dickinson exhibe sus diseños previos y pruebas de concepto para los productos que diseñó en Sinclair Research, verán que merece la pena la visita:
Y en esta entrevista Rick Dickinson explica su concepto de diseño industrial y su personal historia como diseñador: parte 1 parte 2 parte 3
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Esta mañana escuchaba en un programa de radio diversas opciones para traducir al castellano la palabra "hashtag" que, en la red social Twitter, se refiere a una etiqueta que indica el tema del que trata el tuit, por lo que se comentaba que "etiqueta" es la mejor opción para castellanizar "hashtag". Sin embargo, traducir así sería pan para hoy y hambre para mañana ya que en las redes sociales se está constantemente innovando y no hay ninguna razón para pensar que en poco tiempo no haya varios tipos de etiquetas en Twitter.
De hecho, la palabra "hashtag" es la fusión de dos palabras, una de las cuales es precisamente "etiqueta" ("tag") y otra es la palabra "hash" que se refiere al símbolo # que se usa para indicar que la palabra que estamos usando se considera etiqueta.
Esta es la diapositiva que uso en mi curso general sobre redes sociales en el que explico el sentido de los hashtags:
Por tanto, la palabra "hashtag" se refiere a un tipo de etiqueta, no a cualquier etiqueta: se refiere a etiquetar (marcar) una palabra con el símbolo #. Yo suelo denominar al símbolo # "almohadilla", por lo que en castellano un hashtag sería una etiqueta-almohadilla.
¿Qué ventaja tiene especificar el tipo de etiqueta? Ninguna, porque en este momento solo hay un tipo de etiquetas en Twitter: las que comienzan con el caracter #.
¿Hay previsto incluir más tipos de etiquetas en Twitter? No
¿Entonces?
Entonces estamos argumentando mal. Twitter no inventó el hashtag. Etiquetar palabras con el símbolo # fue una costumbre de los usuarios que acabó tan extendida que Twitter asumió dentro de su interface que convertiría cada palabra que comenzara por el símbolo # en un enlace a su propio buscador para encontrar todas las "etiquetas" como esa que hubieran sido usadas en otros tuits. Esta es una de las características de las redes sociales, que son los usuarios quienes pueden inventarse el uso de la herramienta.
¿Hay alguna propuesta para incluir nuevos tipos de etiquetas? Pues sí.
El Proyecto EPIC de la Universidad de Colorado propone una superestructura de hashtags para indicar los datos de una catástrofe (localización, tipo, necesidades, daños) en una forma unificada que pueda ser recogida y procesada automáticamente por programas que rastreen Twitter y de esa forma incluirlos de forma inmediata en un mapa que indique dónde hay catástrofes y qué necesidades hay en cada una.
De generalizarse su uso, ¿cómo se llamaría a esta super-estructura de hashtags? ¿sctructags? Esto está por ver.
Otra iniciativa en el sentido de crear nuevas etiquetas en Twitter y que me pareció muy interesante es la que hizo el bloguero Jeff Jarvis el pasado mes de Marzo de la que me hice eco en Twitter resumiendola como "Distinguish tweet about an event and tweet from an event". Lo que Jeff Jarvis propuso es que cuando el tuit se haga ACERCA DE un evento se haga en la forma actual, con un #hashtag. Pero cuando el tuit sea acerca de un evento en el que el que tuitea ESTÁ PRESENTE, la etiqueta ya no sea precedida por un "hash" sino por un símbolo que exclamación ! al que en terminología informática se suele llamar "bang", con lo que lo que Jeff Jarvis propuso es la creación del "bangtag".
Si traducimos "hashtag" sencillamente como "etiqueta", ¿cómo haremos cuando haya más de un tipo de etiqueta? ¿cómo traduciremos "bangtag" si llegara a extenderse su uso?
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http://www.madrimasd.org/lanochedelosinvestigadores/que-es/
El próximo 23 de Septiembre de 2011 se celebran en Madrid 14 actividades de divulgación científica con el objetivo final de "convencer a los jóvenes de que la profesión de investigador es atractiva y fascinante y fomentar la elección de una carrera científica" y que se espera cree el efecto colateral de "conseguir que el público conozca y valore el trabajo de los investigadores" por llegar a entender que su labor investigadora "incide en el bienestar de la sociedad".
Este loable esfuerzo podemos enmarcarlo dentro de la creación en España, comenzando en 2007, de las unidades de cultura científica en los centros de investigación, cuyo objetivo es "estimular la curiosidad por el mundo de la ciencia y la tecnología entre los jóvenes y de dotar al público más adulto de mecanismos cercanos y accesibles que despierten su interés y le ayuden a adentrarse en estas materias". http://www.ucc.fecyt.es
Valorar la ciencia, despertar el interés en ella, estimular la curiosidad, son objetivos dificilmente criticables pero solo parte del camino que hay que andar: el que nos conduciría a una participación más significativa de la sociedad en las decisiones de naturaleza científica. Conseguir eso supondría romper la tiranía de "los expertos", una concepto que podría ser usado para construir una tecnocracia que anularía la posibilidad de participación ciudadana en ciertas decisiones que, por su naturaleza, se considera que solo pueden ser tomadas por personas con un conocimiento especial de la materia.
Tal como Platón expulsó de su república a los poetas por considerar que sus conocimientos no trataban sobre la realidad política que solo era conocida y comprendida por los filósofos, la toma de decisiones por parte de "expertos" nos enfrenta al peligro de expulsar de las decisiones políticas en materia de ciencia a la ciudadanía por considerar que no pertenecen a la élite que puede comprender los complejos problemas que genera la investigación científica y la tecnología. Esta situación convertiría a los ciudadanos en meros receptores de productos tecnológicos sobre los que no han tenido oportunidad de expresarse durante su gestación, pero además ignora que la ciencia no solamente está hecha de método científico aplicado por un experto en la soledad de su laboratorio sino que tiene un componente social que apenas hemos tenido oportunidad de investigar desde hace pocas décadas gracias a los estudios sobre ciencia, tecnología y sociedad (CTS) que han sido impulsados por parte de filósofos y sociólogos y de los que hablaremos extensamente en este blog durante los próximos meses.
En un mundo en el que es necesario un cierto dominio de la tecnología y en el que hemos podido comprobar la relación entre la ciencia que estudiamos y el medio ambiente en el que vivimos hay que aspirar a mucho más que a que los ciudadanos valoren a sus científicos. Hay que aspirar al diálogo entre los científicos y la sociedad para que esta alcance suficiente nivel de conocimientos como para influir en el curso de la ciencia. A eso se aspira en medicina con el concepto de empowered patient, por el que el enfermo participa en la toma de decisiones junto con su médico. Y a eso hay que aspirar en la investigación científica, a que su curso se trace en diálogo con la sociedad.
Saludemos por tanto la próxima noche de los investigadores pero no asistamos a ella como el que asiste a un espectáculo admirable, a un circo de maravillas exóticas, sino con el objetivo de construir la comunicación con los investigadores que nos permita comprender la ciencia que investigan y formarnos una opinión que compartir y debatir con ellos. Este punto ya no sería solo divulgación. Es la construcción de una cultura científica en los ciudadanos.
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